Tipos de toldos. Sus estructuras y lonas.
Toldos.
Llegan los días más calurosos y con más horas de luz, y aunque el aire
acondicionado es una opción cada vez más popular para refrescar las
viviendas, no conviene olvidar que las soluciones de toda la vida son
económicas, prácticas y medioambientalmente sostenibles. Nos estamos
refiriendo a los toldos, esos sistemas que llevan décadas instalándose
en las fachadas de las viviendas y que sirven sencillamente para
establecer una barrera entre las ventanas y la luz solar.
Los
toldos son estéticos y muy prácticos, ya que además de reducir el
calor, también aportan sombra durante las horas en las que la incidencia
de la luz es más intensa. A día de hoy las opciones son muchísimas, en
lo que respecta a motorización, tipos de lonas a escoger, sistemas de
despliegue, tamaños… En general podemos decir que instalar un toldo es
una excelente idea para reducir el consumo eléctrico del sistema de aire
acondicionado, ya que un buen toldo puede llegar a minimizar el gasto
energético hasta en un 20%.
A la hora de escoger un toldo para nuestras ventanas, hay que tener en
cuenta cuatro variables que influirán en sus dimensiones y su precio: la
longitud del espacio en el que se va a instalar el toldo, la salida (es
el ancho del toldo una vez desplegado), la inclinación (el ángulo que
hace el toldo con respecto a la fachada) y la línea (ancho de la lona,
indispensable a la hora de hacer el presupuesto).
Otro parámetro que hay que considerar es el sistema de apertura que
queremos que tenga nuestro toldo. El más corriente y económico es el
manual, que si bien puede ser adecuado cuando no desplegamos y recogemos
el toldo a menudo, en hogares con personas mayores o débiles no es
recomendable. Otra opción son los motores, que pueden ir con un sencillo
interruptor o bien conectados a un sistema domótico que la vivienda
tendrá instalado (en este caso hay que verificar si el motor del toldo
es compatible con el sistema). Y para terminar, existen motores con
células fotosensibles, que despliegan los toldos cuando la luz solar
incide sobre ellos.
El tercer aspecto de importancia cuando vayamos a comprar un toldo es la
lona. Se trata quizás de lo más importante de todo, ya que es la
auténtica barrera entre nuestra casa y el sol. La protección que una
lona ofrece frente a la radiación solar se mide según el índice de
factor solar de la tela, que viene expresado por un número. Cuanto menor
sea este número, más protección aportará. Por ejemplo, una lona con
factor solar de entre 0,7 y 0,8 supone una protección de entre un 70 y
80% frente al sol. A la hora de escoger la lona del toldo hay que tener
en cuenta el clima de la zona en la que está la casa y las horas de luz
solar que ésta reciba, dependiendo de la zona geográfica y la
orientación del edificio.

Tipos de lonas para toldos:
En la actualidad, para viviendas se emplean casi siempre las llamadas
lonas domésticas, que suelen estar elaboradas con tejidos acrílicos o
microperforados. Las lonas de algodón, que antaño fueron muy populares,
hoy día apenas se instalan porque tienden a estropearse, generan moho
con la humedad y no resisten la acción del sol. Las de poliéster no
aguantan bien la incidencia de los rayos UVA y se decoloran, y las de
polipropileno presentan un aspecto “plástico” muy poco estético, por lo
que se encuentran en desuso. En cuanto a las de PVC, son adecuadas para
lugares en los que las lluvias son constantes, pero se recalientan
demasiado; por lo general se emplean más para cobertores de piscinas,
caravanas, carpas y toldos industriales.
Las lonas acrílicas no se decoloran y, además, llevan tratamientos
especiales antimanchas. Son impermeables al agua pero dejan pasar el
aire, lo que evita la vibración. Además son ecológicas y aportan
aislamiento térmico en invierno. Hay un tipo de lonas acrílicas llamado
panamá que resultan especialmente resistentes; ofrecen más garantía pero
también son más caras.
Las lonas microperforadas son las más modernas y desarrolladas.
Elaboradas con tejidos a base de poliéster o fibra de vidrio,
posteriormente recubiertos de PVC, son transpirables y dejan pasar el
aire, lo que evita el recalentamiento. Además, su estructura dejan pasar
parte de la luz solar, lo que evita que oscurezcan el ambiente al
tiempo que protegen del sol. Su limpieza es muy sencilla.
Los toldos y sus tipos según su estructura:
Los toldos domésticos se agrupan en tres tipos básicos: los de brazos
fijos, los de brazos articulados y los que no llevan brazos.
Toldos de brazos fijos:
De punto recto: los más corrientes y con excelente relación
calidad-precio. Los brazos se abaten para desplegar la lona, y quedan
recogidos arriba cuando ésta se levanta. Los hay de tipo cofre, donde se
guarda el conjunto del toldo cuando está recogido.
Tipo estor: también se llaman verticales o screen. Se desenrollan
de forma que caen perpendiculares al suelo o a una barandilla, donde se
fijan A veces se pueden separar de las barandillas para dejar pasar el
aire.
Toldos de brazos articulados:
Simples: los más sencillos, los puede instalar uno mismo. Los brazos quedan guardados bajo la lona cuando se recogen.
Monoblock: están montados sobre una barra metálica cuadrada que tensa la lona. Se recomiendan para cubrir espacios grandes.
Toldos sin brazos:
De cortina: con barra y anillas para correrlos o descorrerlos. Son baratos, perfectos para porches o pérgolas.
Verticales con guías: similares a los de tipo estor, pero en este
caso van por unas guías ancladas en las paredes. Para laterales de
balcones o pérgolas.
Capotas: se suelen instalar en ventanas pequeñas y comercios.
Palillerías: más que toldos son “techos de tela”, con una
estructura de pliegue tipo acordeón. Se colocan en techos acristalados,
pérgolas, porches y estructuras similares.
Fuente:
http://jardinyterraza.blogspot.com.es/2011/07/tipos-de-toldos-sus-estructuras-y-lonas.html