Se
llama cerramientos en construcción, a las superficies envolventes que
delimitan los espacios, cumpliendo funciones aislantes, protectoras y
divisorias. Los cerramientos en las viviendas permiten la utilización de
un espacio para un fin, separando el exterior del interior. Gracias a
un cerramiento es posible instalar un lavadero, un jardín de invierno,
una piscina cubierta, un salón convertible, entre otras cosas.
Los cerramientos se pueden realizar con diversos materiales, madera,
textiles, aluminio, vidrio, o una combinación de algunos de estos. Los
motivos que llevan a instalar un cerramiento son diversos, aunque
podríamos destacar seis ventajas: ampliar el espacio, aumentar la
seguridad, mejorar la privacidad, optimizar la limpieza, dotarse de
aislamiento térmico y acústico y ahorrar energía.
Todos estos objetivos se han visto reforzados con la aparición del
Código Técnico de la Edificación (CTE), un texto regulador que según nos
dice la Asociación de Fabricantes de Fachadas Ligeras y Ventanas
(ASEFAVE), “resulta ser el marco normativo que establece las exigencias
básicas de calidad, seguridad y habitabilidad de los edificios con un
objetivo muy claro: que la construcción se adapte a la estrategia de
sostenibilidad económica, energética y medioambiental”. Esto, sigue la
asociación, “permite reducir a límites aceptables el riesgo de que los
usuarios, dentro de los edificios y en condiciones normales de
utilización, padezcan molestias o enfermedades, así como el riesgo de
que los edificios se deterioren y de que deteriore el medio ambiente en
su entorno inmediato”.
El CTE, por tanto nos está diciendo que los cerramientos, tal como los
conocemos son una muy buena solución, pero nos subraya que no perdamos
de vista algunos de los objetivos y que prioricemos de modo distinto a
como lo habíamos hecho hasta ahora. Está claro que las empresas son las
primeras en proponer productos y servicios de muy buena calidad y esto
llega al usuario. El siguiente paso debería ser combinar varios de los
elementos que conforman los cerramientos para que cada cerramiento
cumpla con absolutamente con todos los objetivos marcados, no ya por el
CTE si no por la misma exigencia del usuario.
Las motivaciones que llevan a instalar un cerramiento no siempre
coinciden con las ventajas que un cerramiento proporciona, muy a menudo
la necesidad principal es la de ganar ese espacio a la vivienda y se
olvidan sus otras ventajas. A continuación desgranaremos la instalación
de cerramientos incidiendo en sus ventajas y por qué es necesario
proponer a los usuarios ciertos acondicionamientos cuando “solamente”
han solicitado un cerramiento.
Ampliar el espacio
El lugar que se va a “cerrar” por lo general está en el exterior y con
el cerramiento se integra en el interior y conectado al resto de
estancias; entonces ¿Cerrando ese espacio ya está el trabajo hecho? La
respuesta es casi nunca. Para llegar a considerar que el cierre de esa
parte de la vivienda se ha realizado correctamente, la “nueva” área debe
tener, por lo menos, las mismas prestaciones que el resto de la casa,
en cuanto a seguridad, aislamiento, climatización, protección solar,
etc.
Aunque el aumento de espacio parezca la razón principal, el cerramiento,
no es solamente una cuestión de espacio, el CTE lo expresa de forma
clara cuando dice que el objetivo de la nueva regulación es conseguir
edificios más sostenibles y eficientes energéticamente “en la línea de
las nuevas políticas energéticas y medio ambientales se establece el uso
racional de la energía, la reducción del consumo energético y la
utilización de fuentes de energía renovables”. El CTE, además regula
limitaciones de la demanda energética estableciendo valores límite para
los cerramientos de la edificación (fachadas, vidrio, cubiertas…)
El profesional debe asesorar al usuario sobre todas las posibilidades y
sobre todo, acerca de los requisitos que hay que cumplir, ya sea con
las ordenanzas municipales, con el CTE o bien para alcanzar unos niveles
mínimos de confort y seguridad.
Aumentar la seguridad
Teniendo en cuenta que la gran mayoría de cerramientos se construyen
utilizando el cristal como uno de los elementos principales el argumento
sobre seguridad debe entenderse más desde el punto de vista disuasorio.
Cuantas más barreras se encuentren los amigos de lo ajeno mayor será
esa disuasión, de todos modos, no solamente de vidrio vive el
cerramiento. Como decíamos antes la combinación de varios elementos
completa las prestaciones de un buen cerramiento, así, en cuanto a
seguridad, y siempre dependiendo del tipo de cierre, rejas, puertas,
celosías o persianas son una buena solución para dotarse de mayor
seguridad. Sin embargo, hoy en día los perfiles y los cristales de los
ventanales gozan de las más altas prestaciones en cuanto a seguridad.
Finalmente hay que pensar que con el nuevo cierre, independientemente de
sus características, el acceso a la vivienda tiene, por lo menos, una
barrera más que antes.
Mejorar la privacidad
Al quedar más expuesto a la vista de los vecinos, dado que lo que era
exterior se convierte en interior, los complementos juegan aquí un papel
primordial. Se puede optar por actuar sobre la ventana con cristales
translúcidos, ahumados, espejados..., también con algún filtro sobre el
cristal, o bien se puede optar por soluciones más estéticas, “vistiendo”
la nueva estancia con cortinas, screens, estores, toldos, persianas,
etc. Como muchas de las nuevas instalaciones se conciben como
transformables, esto es, se les da un uso en verano distinto del
invierno, se debe tener en cuenta a la hora de diseñar estos
complementos y de nuevo la combinación de elementos para alcanzar la
combinación de necesidades es esencial.
Optimizar la limpieza
Los cerramientos dejan el viento, las lluvias, el polvo y la suciedad
fuera de lo que antes era exterior. Si se construye un sistema fijo, se
debe pensar en elegir un sistema en el que los cristales se abran hacia
el interior lo que también facilitará la limpieza. Si por el contrario
el sistema es desmontable o accesible la suciedad, que quedará siempre
en el exterior, se podrá limpiar de forma muy fácil.
Aislamiento térmico y acústico
Uno de los grandes logros de cerrar un patio o terraza es el logro en
cuanto a disminución del ruido y el control de la temperatura. El ruido y
el frío en invierno han quedado filtrados por la nueva barrera creada
sin disminuir las ventajas del nuevo espacio. De esta manera puede
disfrutar de la terraza durante todos los días del año. Durante el
invierno el sol calienta la estancia y gracias el cerramiento ese calor
se atrapa de forma que ese espacio normalmente destinado al verano se
disfruta durante todos los días del año. Cristales dobles con cámara de
aire o gas, persianas con aislamiento acústico y térmico, cortinas
aislantes, estructuras con rotura de puente térmico... hoy en día, todas
las necesidades en cuanto a aislamiento están más que cubiertas por un
mercado maduro, experto y con una oferta enorme y de gran calidad.
Además el CTE regula también este aspecto de cualquier tipo de cierre.
Ahorro energético
He aquí uno de los valores transversales que conlleva la creación de un
cerramiento. Aunque cabría añadir al ahorro energético el ahorro en
tiempo y dinero destinado a mantenimiento, limpieza y seguridad. El
proyecto Reconsost en su capítulo dedicado al Diseño Solar Pasivo que
investiga el comportamiento térmico de las soluciones constructivas
bioclimáticas, puesto en marcha por el Observatorio de la Sostenibilidad
en España, desgrana en qué aspectos se ahorra energía adecuando la
vivienda convenientemente:
-Disminución de las pérdidas energéticas
Un hogar solar pasivo debe estar bien aislado y sellado, evitando las
filtraciones. Reduciendo las pérdidas y ganancias de calor a través de
la envolvente térmica, las cargas térmicas restantes se pueden gestionar
con eficacia mediante técnicas solares pasivas. Las estrategias que
contribuyen a la reducción de la demanda de calefacción y refrigeración
al mínimo incluyen las carpinterías de alto rendimiento, utilización de
altos niveles de aislamiento (como mínimo los exigidos por el CTE) y
reduciendo las pérdidas por puentes térmicos.
-Orientación solar del edificio
Se orientará al sur el edificio, hasta unos 30º a este u oeste, para
maximizar la ganancia solar. La fachada receptora deberá estar libre de
edificios altos, árboles de hoja perenne y cualquier obstáculo que
impida la radiación directa al edificio. En rehabilitación de edificios
no se puede controlar estos aspectos, al existir condicionantes de
partida sobre los que no se puede actuar.
Selección y situación de las ventanas
Calentar con energía solar pasiva es sencillo, tan solo hay que permitir
al sol entrar en la vivienda a través de las ventanas u otras
oberturas. Se trata de dimensionar adecuadamente las ventanas de la
fachada sur para maximizar la entrada de energía diurna reduciendo las
pérdidas nocturnas que aumentan en los huecos acristalados en invierno, y
minimizando mediante protecciones solares en verano evitando
sobrecalentamientos. Aumentar el área de vidrio aumentará las pérdidas
de calor. Superficies adicionales de vidrio se pueden incluir si se
construye una masa térmica interior capaz de albergar el exceso de calor
incidente. Nuevas tecnologías de la ventana, que incluyen capas
selectivas, han disminuido esas pérdidas aumentando las propiedades de
aislamiento de las ventanas para ayudar a mantener el calor donde es
necesitado.
Aprovechamiento de la energía solar pasiva
En climas fríos, la estrategia de calentamiento solar pasivo consiste en
orientar la mayor parte de los huecos de fachada hacia el sur. Una
proporción aproximada de partida sería la ubicación de una cantidad de
vidrio en torno al 7 % de la superficie total construida de áreas
habitables de la vivienda. Esta estrategia no tiene coste adicional
alguno fuera del esfuerzo de planificación en proyecto. Mayores
superficies de vidrio receptoras de energía se pueden instalar siempre y
cuando este prevista una masa térmica capaz de acumular el excedente de
energía para después liberarlo durante la noche.
Protección contra el sol
La altura solar en verano es mayor que la de invierno. Los aleros bien
calibrados o los toldos son una opción efectiva de optimizar la ganancia
del calor. Permiten la protección contra el calentamiento excesivo en
verano pero permiten dejar pasar el sol en invierno.
Almacenamiento de calor
La masa térmica, o materia que almacena el calor, es una parte esencial
del diseño solar pasivo. Elementos constructivos fabricados en
hormigón, albañilería, o incluso agua, absorben y acumulan el calor
durante los días de sol para liberarlo lentamente cuando las
temperaturas descienden. Este fenómeno amortigua los efectos de los
cambios de temperatura que se producen en el exterior del edificio,
moderando las temperaturas interiores. A pesar de que incluso en días de
mal tiempo el sol proporciona calentamiento pasivo, los períodos largos
de días nublados a menudo requieren una fuente de reserva del calor.
Las proporciones óptimas de masa térmica y superficie de vidrio,
dependiendo del clima, pueden ser utilizadas para prevenir el
sobrecalentamiento estival y minimizar el consumo de energía.
Refrigeración natural.
El uso apropiado del aire libre exterior a menudo puede refrescar un
hogar sin la necesidad de utilizar sistemas activos de aire
acondicionado, especialmente cuando la protección contra el sol se ha
diseñado de forma efectiva. El aislamiento, la selección de ventanas, y
otros medios ya reducen la carga de refrigeración. En muchos climas,
abriendo ventanas de noche para limpiar la casa con aire fresco y
cerrando las ventanas de día pueden reducir mucho la necesidad de
refrigeración suplementaria. Las técnicas de ventilación cruzada bajan
la temperatura mediante las brisas de flujo. Existen también otras
técnicas de enfriamiento a través de sistemas evaporativos.
Ganancia directa
En sistemas de ganancia directa no es posible aumentar el área de los
cristales más allá de un cierto límite sin causar sobrecalentamiento en
días claros, incluso en invierno. Esta característica fija un límite de
la energía solar que en la práctica puede ser recogida y almacenada
durante los días soleados mediante ventanas solares. En cualquier caso
se recomienda que la superficie de ganancia directa de energía solar en
los cristales no sea superior a 13% de la superficie a calefactar, para
reducir al mínimo el riesgo de deslumbramiento, daños en los materiales
por los rayos ultravioletas y pérdida de intimidad en el espacio
doméstico.
En Ganancia Directa, la resolución de los detalles arquitectónicos
(puentes térmicos, situación de los aislamientos, carpinterías,
protecciones solares) es fundamental para determinar el rendimiento
energético y las condiciones de confort interior más que en cualquier
otro sistema de calefacción solar pasiva.
Costes
Los costes deben poder aumentar entre un 5 y un 10% sobre el precio de
una construcción convencional. Este ligero aumento se debe a que las
características que mejoran el aprovechamiento solar pasivo tales como
los vidrios aislantes, la masa térmica, aleros y voladizos para la
protección solar y otros sistemas de sombreado, exigen una mayor
inversión que debe poder ser amortizada con el ahorro energético a medio
plazo. No obstante, los sistemas solares pasivos han demostrado ser
altamente eficientes. Resultados de monitorizaciones recientes muestran
que los edificios que utilizan correctamente estos sistemas necesitan
sólo una fracción de la energía utilizada en edificios similares
convencionales. Debido al alto grado de integración con el edificio, los
costes derivados de la construcción de estos edificios pueden llegar a
ser muy poco mayores que en edificios sin estos sistemas. Además
proporcionan un valor adicional, en forma de espacios luminosos o
invernaderos. Los diseños solares pasivos se traducen en confort y
ahorro energético simultáneamente.
La arquitectura bioclimática puede variar poco o mucho de la
construcción convencional. Muchas posibilidades son muy rentables debido
a los grandes ahorros potenciales en las facturas eléctricas. La
arquitectura bioclimática utiliza sistemas pasivos con un diseño cuidado
del espacio, orientación, selección del emplazamiento del edificio,
dimensionado de ventanas y selección de materiales. Todos estos suponen
pocos costes adicionales. Los costes aumentan al utilizar materiales
especiales tales como vidrios especializados, carpinterías con respuesta
térmica, tierra refractaria, tubos de almacenamiento de agua,
aislamiento móvil, etc. En muchos de estos casos, los costes son
elevados porque la demanda es baja. Los costes podrían reducirse si se
llegase a una producción en masa.
Es necesario analizar la utilización del clima del lugar para
acondicionar térmicamente los ambientes y de este modo reducir el
consumo de combustibles para calefacción. Algunos beneficios pueden ser
cuantificables (ahorro de combustibles menor contaminación del
medioambiente, etc.) y otros difícilmente ponderables (mejor calidad de
vida, vivir en ambientes más confortables en invierno y en verano,
situaciones que tienen que ver indirectamente con la mayor
productividad). Se trata de determinar frente a las condiciones
impuestas y conociendo ya su factibilidad técnica y su comportamiento
térmico, la solución más rentable desde el punto de vista
técnico-económico.
Más ventajas
A las ventajas que se van a buscar con un nuevo cerramiento hay que
añadir bastantes otras que decíamos antes “son de difícil
cuantificación”, algunas de ellas las mostramos a continuación:
- La mayoría de sistemas ofrecen varios años de garantía.
- En general no se necesitan o son mínimas obras de albañilería para su instalación.
- Muy fácil uso y limpieza.
- Aumenta la seguridad, los metros útiles y por tanto el valor de la vivienda.
- Alarga la vida del inmueble.
- Por regla general no se altera la vista desde el nuevo espacio.
Importante
Según los artículos 12 y 17 de la Ley de Propiedad Horizontal, la
alteración de la estructura del edificio requiere el acuerdo unánime de
la junta de propietarios. Para construir un cerramiento de terraza
siempre modificamos la fachada, por lo que tenemos que asegurarnos de
que tenemos el visto bueno de nuestros vecinos antes de realizar la
obra. En caso contrario podemos acabar en un largo proceso judicial en
el que consideren nuestra obra ilegítima y tengamos que restaurar el
edificio a su estado original.